Ambroise Pare, EJEMPLO DE LA CANTIDAD INSUFICIENTE DE SEMEN

Si falla la cantidad de semen, como hemos dicho anteriormente, del mismo modo fallará también algún miembro, en poco o en mucho. De ahí ocurrirá que el niño tenga dos cabezas y un brazo, y que otro no tenga brazos; otro no tendrá ni brazos ni piernas, o le faltarán otras partes, como hemos dicho más arriba; otro tendrá dos cabezas y un solo brazo y el resto del cuerpo bien constituido.
En 1573 vi en París, en la puerta de Saint-André-des-Arts, a un niño de nueve años de edad, oriundo de Parpeville, una aldea a tres leguas de Guise; su padre se llamaba Pierre Renard, y su madre, que lo llevaba, Marquette. Este monstruo no tenía más que dos dedos en la mano derecha, y el brazo estaba bastante bien formado desde el hombro hasta el codo, pero desde el codo hasta los dos dedos era muy deforme. No tenía piernas, aunque le salía de la nalga derecha la forma incompleta de un pie, con cuatro dedos aparentes; de la mitad de la nalga izquierda brotaban dos dedos, y uno de ellos casi se parecía al miembro viril. Esto lo muestra al natural la presente imagen.

El primero de noviembre de 1562 nació en Villefranche-du-Queyran, en Gascuña, este monstruo sin cabeza 5 que me regaló el señor Hautin, doctor regente de la Facultad de Medicina de París; aquí tienes su imagen, de frente y de espaldas; él me afirmó haberlo visto [Fig. 23].

De algún tiempo a esta parte se ha visto en París un hombre sin brazos, de unos cuarenta años de edad aproximadamente, fuerte y robusto, que realizaba casi todo lo que otro podía hacer con las manos: a saber, con su muñón de hombro y la cabeza, descargaba un hacha contra un pedazo de madera, con tanta firmeza como hubiera sabido hacerlo otro hombre con sus brazos; del mismo modo hacía restallar un látigo de carretero y efectuaba varias otras acciones; con los pies comía, bebía y jugaba a las cartas y a los dados, cosa que te muestra esta imagen; por último, se hizo bandido, ladrón y asesino, y fue ejecutado en Gueldres, es decir, ahorcado y tendido en la rueda [Fig. 25].
Del mismo modo, según se recuerda recientemente, se ha visto en París una mujer sin brazos que cortaba, cosía y realizaba varias otras tareas. Hipócrates, en el libro 2 de las Epidemias, escribe que la mujer de Antígenes parió un niño todo él de carne, sin hueso alguno, y no obstante con todas las partes bien formadas.