Del Museo de los suplicios, muerte y resurreccion de la tortura

La Tortura, consideraciones morales. No obstante, el movimiento conservador en­contraba una sensible oposición. Las tendencias abolicionistas, que apelaban a la moral elemen­tal o alegaban la escasa fiabilidad de las pruebas arrancadas mediante el sufrimiento, se habían ido abriendo paso desde hacía tiempo. Ya Tertu­liano reprochaba con vehemencia a los magistra­dos paganos que aplicasen la tortura a los cristia­nos para que renegaran de su fe. San Agustín, por su parte, señalaba que los …

Del Museo de los Suplicios, El despeñamiento

El despeñamiento El despeñamiento desde lo alto de un precipi­cio, un acantilado o una torre es un método ex­tremadamente cómodo. Al condenado no le da tiempo a percibir el hecho, y la muerte es casi siempre segura. Este suplicio, que sobrevenía como por accidente, se reservaba a los traidores, a quienes se arrojaba desde lo alto de la roca Tarpeya: con él …

Del Museo de los Suplicios, el mundo animal en los suplicios

El mundo animal en los suplicios La evocación del toro de Fálaris nos lleva a los animales considerados por el hombre como instrumentos vivos de suplicio. Al referimos a ellos, se piensa en seguida en las fieras y los grandes carniceros, pero ésta es una visión incompleta. En realidad, los animales menos evo­lucionados se han utilizado en las torturas más sutiles: el …

Del Museo de los Suplicios, El agua como instrumento de tortura.

El agua como instrumento de tortura El empleo del elemento acuatico con fines punitivos reviste tres aspectos diferentes, segun que la victima sea sumergida en el agua, rociada con agua helada u obligada a ingerir el liquido. Suplicio brutal y rapido, el ahogamiento al igual que el despenamiento, se ha praeticado sde siempre en las ejecuciones en masa. Durante el saqueo …

DOLOR Y VOLUPTUOSIDAD, El sadomasoquismo

Sadomasoquismo Si reflexionamos, nos daremos cuenta de que los individuos que imponen este tipo de supli­cios, o temen que les pongan los cuernos más que a la peste, o detestan al sexo opuesto, a ve­ces sin saberlo. En cualquier caso, tienen miedo de no ser capaces de satisfacer sexualmente a las mujeres y padecen un evidente complejo. Para excitar al …

DOLOR Y VOLUPTUOSIDAD, Sadicos famosos

Sádicos famosos Hasta aquí, la mezcla de provocación intelec­tual, embotamiento del sentido moral y perver­sión instintiva forma un todo inextricable. Las cosas se aclaran, sin embargo, cuando se aborde el «gran sadismo», para el cual el crimen no sóle representa una finalidad sino que constituye su motor esencial. Indispensable para la eclosión (fe la voluptuosidad, el asesinato puede prevalecer sobre …

Dolor y Voluptuosidad, La flagelacion

La flagelación Se sabe desde siempre que la flagelación pa­siva y benigna puede provocar la eyaculación. «Es probable —escribió Meibomio en su cé­lebre obra— que la flagelación proporcione a las partes relajadas y frías una conmoción violenta, una irritación voluptuosa que las inflama y se propala al semen… [La flagelación] ofrece al hombre libidinoso que buscaba en vano el pla­cer, …

Dolor y voluptuosidad

El hombre es un animal lo bastante sorpren­dente como para intentar buscar el sosiego de pasiones y sentidos en el sufrimiento y la crueldad. Los buenos pretextos que le incitaban a sacrificar a sus semejantes en nombre de la jus­ticia o en honor de las divinidades desaparecen ante la búsqueda desenfrenada del placer. El erdugo, consciente o inconscientemente, siente cierta voluptuosidad …

Dolor y Voluptuosidad, Manifestacion colectivas del sadismo

El sadismo de grupo es el peor que se pueda imaginar. «Cuando la masa derrama sangre —es­criben los doctores Cabanés y Nass —, al princi­pio experimenta náuseas; luego, si no se detiene y supera su primera reacción de repugnancia, se deleita apasionadamente y se ensaña con su pre­sa como un alcohólico con su víctima. Entonces se estremece con un placer …

Crimenes por lujuria

Los crímenes de lujuria Los delitos de tipo sexual se englobaban bajo la denominación general de crímenes de lujuria. Inspirados, según se creía, por el demonio, re­vestían más el aspecto de un pecado mortal que el de fantasías en ocasiones dignas de castigo, aunque en todo caso naturales. Los jueces inten­taban combatir los propios errores de la natura­leza. Así, los hermafroditas eran …