Del Museo de los Suplicios, El empalamiento

El empalamiento En las antípodas de la cabeza, el empalamiento afecta una parte determinada del cuerpo que se considera vergonzante. Si la decapitación impresiona, el palo hace sonreír, pues no se ve de él más que su aspecto agradable. Voltaire, en quien otros suplicios suscitaban la más viva irritación, lo ensalzaba. Y su opinión es ampliamente compartida, gracias a los …

Del Museo de los Suplicios, LA DECAPITACION

Al contrario de lo que sucede con los castigos precedentes, la decapitacion se ha considerado siempre como un suplicio elegante, al menos en-nuestro entorno. El hacha estaba reservada a los nobles y los aristócratas: a los hijos de Bruto, a san Pablo en su calidad de ciudadano romano, a Ana Bolena, a Carlos I, al conde de Egmont, a Cinq-Mars …

Del Museo de los Suplicios, La Estaca, simbolo de poder falico

La estaca, símbolo de poder fálico Desde diversos puntos de vista, el apalea miento recuerda la flagelación, y su práctica n( es menos arcaica: las pirámides de Egipto, la: murallas de Nínive y las fortificaciones de Mice nas fueron construidas a estacazos. El empleo d( este método valió la pena… si no consideramos el sufrimiento ajeno. Símbolo de poder fálico, …

Del Museo de los suplicios, La flagelacion

La flagelación Según la intensidad con que se aplique y la finalidad que se le asigne, la flagelación se sitúa en esferas muy diferentes. Administrada con suavidad, castiga las travesuras de chiquillos y colegiales o las extravagancias de mujeres díscolas; si es violenta, constituye un aderezo del suplicio e incluso un suplicio en sí misma capaz de provocar la muerte. …

Del Museo de los suplicios, tortura por marcas y mutilaciones.

Marcas y mutilaciones En el Antiguo Régimen, la marca, que en su origen señalaba la frente de los esclavos y la pal­ma de la mano de los soldados, se reservaba a los ladrones y los reincidentes. Se mantuvo en las Colonias, donde el artículo 38 del Código Negro de Colbert (1685) preveía su aplicación a los sir­vientes de color: «Al …

Del Museo de los suplicios, tortura y muerte por medio de la jaula.

Las Crueles jaulas, la cual hacia las delicias de Luis Xl, quien gustaba de tener a sus prisioneros al alcance de su mano para poder mortificarlos a su antojo. la permanencia en la jaula solía ser muy larga. Philippe de Commynes, que sufrió durante un tiempo este suplicio, afirma que su inventor, Guillaume de haracourt, estuvo 14 años en la jaula. " El Rey nuestro señor -escribe Commynes- hizo construir …